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Mi padre tiene glaucoma de ángulo abierto en el ojo izquierdo, lo que ha dañado considerablemente su nervio óptico. ¿Es posible detener el glaucoma para salvar la poca visión que le queda?

El glaucoma es una enfermedad en la que el campo visual va disminuyendo, al producirse una pérdida progresiva de la visión periférica, fruto de un daño cada vez mayor en el nervio óptico. El glaucoma de ángulo abierto, el más frecuente, se da cuando el ángulo camerular, donde están las estructuras encargadas del filtraje del humor acuoso, deja de funcionar correctamente, por lo que aumenta la presión intraocular y el nervio óptico se deteriora.

El tratamiento del glaucoma actúa sobre el único factor de riesgo conocido actualmente, la presión intraocular, que se intenta controlar mediante fármacos (sobre todo colirios), tratamientos con láser (trabeculoplastia) o cirugía (trabeculectomía, esclerotomía profunda no perforante o válvulas). En cualquier caso, el objetivo del tratamiento siempre es conservar la visión restante, porque el daño ya producido a causa de la enfermedad no puede recuperarse. De ahí, la importancia de la detección precoz y de un seguimiento exhaustivo del avance de la patología.

2. ¿Existe algún tratamiento definitivo para el ojo seco de modo que pueda dejar de utilizar colirios?

El ojo seco es una alteración crónica que se produce cuando la superficie del ojo no está bien lubricada por falta de lágrima o porque esta es de mala calidad, lo que puede dar origen a molestias oculares, problemas visuales y lesiones en la córnea o la conjuntiva. Para evitarlo, se recomienda no exponerse a corrientes de aire y evitar la sequedad y la polución ambiental.

En la mayoría de casos no se puede tratar directamente la causa del ojo seco y es necesario realizar un tratamiento sustitutivo con lágrimas artificiales o pomadas lubricantes que ayudan a controlar la sequedad y la irritación. Si con este tratamiento no disminuyen los síntomas, existe la opción de preservar las lágrimas de la persona afectada, mediante el bloqueo de los conductos lagrimales, insertando un minúsculo tapón que evita el drenaje rápido de las lágrimas y permite conservar la hidratación ocular y proteger el ojo. Los pacientes con ojo seco más severo pueden requerir otros tratamientos adicionales que deberá valorar el oftalmólogo.

3. Tengo miopía desde hace muchos años y siempre he llevado gafas, aunque me gustaría prescindir de ellas. ¿Es recomendable someterse a una operación de miopía a mi edad?

La miopía es un defecto refractivo que se produce cuando el globo ocular es demasiado alargado o la córnea demasiado curva, por lo que las imágenes se enfocan delante de la retina y no sobre ella, dificultando la visión lejana.  Suele corregirse con gafas o lentes de contacto, aunque la cirugía refractiva es una opción para quienes desean prescindir de corrección óptica. Salvo excepciones, la intervención debe realizarse una vez se haya estabilizado la miopía, de los 20 años en adelante. A partir de ahí, el factor edad no limita una posible cirugía, aunque sí influye en la elección de la técnica, que deberá ser valorada por el oftalmólogo.

Recomendamos realizar una visita a un centro especializado, aunque cuando se busca corregir un defecto refractivo a partir de los 50-55 años, suele implantarse una lente intraocular que sustituye el cristalino, la lente natural del ojo que con el tiempo va perdiendo elasticidad (presbicia) y transparencia (catarata). De este modo, la prótesis artificial implantada es ópticamente mejor que el cristalino natural del paciente de cierta edad.

4. La inyecciones intraoculares que liberan fármacos en el ojo, ¿en qué tipo de trastornos se utilizan?

Las inyecciones intraoculares actúan liberando fármacos de forma local en el interior del ojo, especialmente en la retina y de forma aun más específica, en la mácula (zona central de la retina responsable de la visión de detalle). El caso más claro es el tratamiento de la DMAE, aunque también se aplican con éxito en casos de trombosis retiniana, alta miopía y de enfermedades vasculares de la retina, como edema macular diabético. Con el uso de las inyecciones intraoculares, se ha conseguido que cerca del 60% de los pacientes tratados recupere la visión, frente al 20% que lo hacía con otras técnicas, y se evitan los riesgos asociados a la cirugía, cuyo número se ha reducido casi a la mitad en los últimos años, gracias a esta opción farmacológica. Al ser un campo que se está desarrollando a un ritmo vertiginoso, se espera que pronto también puedan tratarse patologías hereditarias de la retina que actualmente no tienen cura.

5. ¿A qué es debida la presbicia? ¿Se puede prevenir?

En ojos jóvenes, el cristalino, la lente natural del ojo, es muy flexible. Sin embargo, con la edad va perdiendo elasticidad y su capacidad de cambiar de forma y de enfocar los objetos próximos. Esta condición se llama presbicia o vista cansada y es normal en todas las personas a partir de los 40 años. Al estar relacionada con un proceso degenerativo, no se puede prevenir.

6. La presbicia o vista cansada ¿Se puede corregir quirúrgicamente?

Normalmente, para facilitar el enfoque correcto de las personas con presbicia se prescriben gafas de lectura o lentes de contacto bifocales. Con frecuencia, entre los 40 y 60 años de edad, se requiere cambio de gafas cada dos años para eliminar la borrosidad causada por el endurecimiento del cristalino.

Sin embargo, para quienes desean reducir la dependencia de las gafas, cada vez son más amplias y efectivas las opciones quirúrgicas que permiten prescindir de corrección óptica. La cirugía refractiva para la presbicia es una alternativa en creciente demanda por parte de los pacientes.

Existen diferentes técnicas, aunque la más común es la implantación de lentes intraoculares que sustituyen el cristalino y que pueden ser de distintos tipos según las necesidades de cada persona. Este procedimiento es el mismo que se utiliza en la cirugía de catarata.

Otras posibilidades son la implantación de lentes intracorneales o la cirugía corneal con láser, que modifican la asfericidad de la córnea para aumentar la profundidad de foco y compensar la pérdida de acomodación del cristalino.

Para determinar la técnica más adecuada, es muy importante realizar un estudio personalizado del paciente que permita detectar factores clave, como la edad, la profesión o las preferencias y necesidades personales. El éxito de la cirugía refractiva dependerá en alto grado de la individualización del tratamiento, en base a un buen diagnóstico y a una correcta indicación.

7. ¿El queratocono tiene tratamiento? ¿Se puede prevenir o frenar?

El queratocono se produce por un adelgazamiento de la zona central de la córnea, cuya forma esférica habitual pasa a ser en forma de cono, provocando un astigmatismo irregular que distorsiona las imágenes y disminuye la visión. Normalmente, es debido a factores genéticos (en el 25% de los casos se transmite de padres a hijos), aunque también está relacionado con la alergia ocular o frotamiento continuo de los ojos.

El queratocono no se puede prevenir pero podemos frenar su evolución. Detectar precozmente esta enfermedad puede evitar casos muy avanzados que pueden llegar a requerir un trasplante de córnea (es la primera causa de trasplante en pacientes jóvenes). En casos leves, se puede conseguir una buena visión con gafas o lentes de contacto rígidas y en los que hay progresión, el cross-linking corneal ofrece un gran índice de éxito, impidiendo que el queratocono avance y mejorando la regularidad de la córnea. La técnica consiste en la administración de unas gotas de vitamina en la superficie de la córnea y su posterior exposición a una luz ultravioleta de baja potencia que provoca una reacción química que aumenta la rigidez de la córnea, debilitada a causa del queratocono.

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